Cuando la buena comida y el gusto refinado cruzan sus caminos se crea un vínculo especial entre ellos, que convierte el comer en un arte, y como lo escribió Isabel Allende, en un acto de amor.
La apertura de Onomura Nigiri Room en Bosques de las Lomas marcó la pauta de una historia de éxito que ha llevado a la apertura de una sucursal en Interlomas, una en Prado Norte y la más reciente en Santa Fe.

Un mundo de sofisticación, arte culinario auténtico, impecable servicio, ambiente inolvidable y alma imperdible, Onomura es mucho más que un restaurante, es un sentimiento que se nos queda en el alma y el corazón.

Sus platillos no sólo se limitan a ser hermosos, sino que son una explosión de sabores, texturas y sensaciones. Cada bocado es la oportunidad de sumergirse en un nuevo mundo, es lo más cercano a descubrir los sabores del paraíso. El restaurante combina un diseño moderno y contemporáneo con típicos toques japoneses, tonos de madera clara y oscura, una hermosa terraza y una larga barra abierta, donde los chefs crean sus obras de arte culinarias a la vista de todos.

Santa Fe es la primera edición de Onomura que cuenta con mesas de Teppanyaki. Aquí me deleité con espárragos y hongos enokis a la mantequilla, seguido por unos sabrosos tacos de pescado blanco con salsa de adobo enrollados en lechuga. La estrella de la velada fueron los tacos de carne, exquisitamente preparados con salsa ajonjolí y una ponzu preparada – jugosos y perfectamente preparados.

Se rumora que la tradición de cocinar del teppanyaki comenzó hace más de 200 años cuando las familias preparaban la comida juntas en pequeñas parrillas hibachi. Otros creen que comenzó a principios de 1900 cuando los chefs de teppanyaki introdujeron el estilo, junto con sus intrincadas habilidades con los cuchillos, a los comensales. Sea cual sea su origen, el resultado es una experiencia culinaria sin igual.

Una vez que se prueban las delicias de Onomura, nada vuelve a ser igual. Cada bocado es la oportunidad de sumergirse en un nuevo mundo, es como descubrir los sabores de un  paraíso servido en nuestra mesa. El contraste de los sabores en cada platillo le dan versatilidad, tanto para el paladar como a la vista, además de que varía con cada estación, siendo un festín para los sentidos.

APASIONADA DEL BUEN VIVIR