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UNA PASIÓN COMPARTIDA

Inmejorables maridajes, catas dirigidas, degustaciones Premium y magnífico ambiente de convivencia sibarita, se llevaron a cabo durante los dos días que duró D’Otto Fest celebrado en el jardín del conjunto Foresta, un encuentro de aficionados

Inmejorables maridajes, catas dirigidas, degustaciones Premium y magnífico ambiente de convivencia sibarita, se llevaron a cabo durante los dos días que duró D’Otto Fest celebrado en el jardín del conjunto Foresta, un encuentro de aficionados al buen comer y amantes de los vinos que ofreció Otto Monsiváis, empresario importador de productos de todo el mundo con excelsa calidad.

Innegable es su pasión por compartir experiencias únicas brindando la oportunidad de disfrutar los mejores vinos del mundo, en alianza con el talento de chefs destacados como Lula Martín del Campo, Pepe Salinas, Israel Arétxiga, Aarón Mizrahi, Billy Maldonado, las parrillas de Juan Soler, los quesos franceses Petit Gourmand de Guy Semavoine y los ibéricos de Extrem

En esta ocasión destacó una muy completa muestra culinaria perfectamente curada y seleccionada personalmente por el anfitrión y su equipo colaborador, de acuerdo a los caldos de bodegas vinícolas de renombre que presentaron, como Attis, Alexana, Il Borro, Tábula, Quinta Quietud, Valenciso, Valdespino, Mustiguillo, Alonso del Hierro, Charles Heidsieck, Thunevin, Principe Corsini, Exopto, Enrique Mendoza y Alto Horizonte.

Hubo catas especializadas de varias etiquetas a cargo del experto Andrés Amor, algunos embajadores de marca y distribuidores.

Los maridajes mejor logrados estuvieron a cargo de platillos de los chefs y proveedores invitados, como los camarones con esquites ancestrales de Marea con el Attis Rias Baixas o el Alexana pinot gris; la vieira gratinada de Zeru con Il Borro Rosé y el txangurro en pan cristal con Attis Nana; así como la tostada de pulpo con mayonesa de habanero de Fónico con el moscatel de La Marina de Enrique Mendoza.

Con cárnicos en magnífica armonía estuvieron, la gyoza de cochinita de Balcón del Zócalo con la garnacha de Mustiguillo o las burbujas rosé reserva de Charles Heidsieck; y desde luego el brisket ahumado con puré de papa y trufa de Mizarhi Meats casó maravilla con los tintos de Alonso del Hierro y el Tábula tempranillo.

No podían faltar para cerrar con broche de oro la experiencia más completa, el ron Flor de Caña 18, el café de La Cimbali y los puros Davidoff.

APASIONADO DEL BUEN VIVIR