Conocida como la ‘ciudad del amor’ por la facilidad en la cual se llevan a cabo bodas en sus pintorescas iglesias y callejones, Sighnaghi se encuentra en el lado Este de la región histórica de Kakheti, el corazón de las tierras vitivinícolas de Georgia. Una de las ciudades más pequeñas y hermosas del país, caracterizada por hermosas calles, estrechas y empedradas., este maravilloso destino tiene vistas al precioso paisaje del valle de Alazani y las montañas del Cáucaso.

Este es el corazón de toda exploración a la fascinante región Kakheti, la región vinícola más antigua del mundo y una de las más intrigantes. Aquí me hospedé en un encantador hotel boutique, miembro de Preferred Hotels & Resorts –la marca de hoteles independiente más grande del mundo–, llamado Kabadoni.

Ubicado en el centro histórico de Sighnaghi, el pintoresco y autentico Boutique Hotel Kabadoni tiene vistas a viñedos dispersos por todo el valle Alazani y el Cáucaso por un lado, y por el otro revela las hoyas históricas de la ciudad. El interior del Hotel es una mezcla de art nouveau y antiguos motivos georgianos y orientales, su variedad de colores contrastando con toque modernos y minimalistas.

Con un ambiente delicado, tranquilo y armonioso, una amplia gama de servicios y la tradicional hospitalidad georgiana, el Hotel Kabadoni nos sumerge en lo más auténtico de la cultura de Georgia, disfrutando de una amplia variedad de platos georgianos y europeos o gozando de la terraza al aire libre con sus impactantes vistas a las montañas del Cáucaso.

Kakheti es la cuna mundial del vino donde por más de ocho mil años se ha estado produciendo este seductor elixir – un destino repleto de tradición e historia viva embotellada en botellas.

Mi primera parada en Kakheti fue la Georgian Wine and Spirits Company (GWS) donde profundas raíces absorben agua refrescante, traída por los manantiales puros de las montañas del Cáucaso, que producen jugos abundantes y rico – una de las bodegas más famosas de Georgia.

De aquí continué con mi recorrido vinícola a la Tsinandali Winery, donde el príncipe Alexander Chavchavadze, fundador del romanticismo georgiano, convirtió la propiedad en el pueblo de Tsinandali, que heredó de su padre en el centro cultural e intelectual del país, un status que conserva hasta el día de hoy.

Después, continué a la bodega de Babaneuri Marani, un espacio único; su viñedo, bodega y hotel boutique se encuentran en las estribaciones de la cordillera del Gran Cáucaso, a la vista de los principales sitios históricos y culturales de Kakheti.

Mi siguiente parada en mi travesía fue la impactante Winery Khareba, cuyos vinos son preservados en un largo túnel bajo las montañas del Cáucaso. La bodega Khareba se basa en tradiciones, trabaja para preservar una cultura vitivinícola única al producir vino utilizando métodos antiguos junto con las tecnologías más nuevas.

Proseguí a la vinícola Chubini, una encantadora bodega familiar de pequeña producción en Kakheti centrada en el mercado de exportación internacional. Establecida por Tornike Chubinidze, esta encantadora vinícola lleva a cabo todo el proceso de elaboración hecha a mano personalmente por la familia.

La ultima bodega que visité fue Shilda, fundada en 2015. Esta vinícola ofrece más de 20 variedades de vinos que incluyen líneas de vinos estándar y premium. La bodega rinde homenaje al rico patrimonio de la historia del vino en Georgia, al tiempo que combina tradiciones de siglos con innovación y nuevas tecnologías.

Utilizando el método antiguo de pisar las uvas y fermentarlas en enormes villa juanas bajo la tierra, el vino de Georgia tiene un sabor único, excelente, donde podemos olfatear y vislumbrar toques y destellos sin igual en el resto del mundo.