El uso generalizado e indiscriminado de plásticos y similares, están conminando el mundo entero, desde la tierra hasta los océanos, provocando que enferme y posiblemente muera en un futuro no muy lejano. Entonces, ¿Por qué no volver a las antiguas soluciones? Fregar con un estropajo natural puede ser un buen comienzo.

 

“Empecemos por consumir materiales reciclables, por comprar productos de cercanía, los productos de temporada, planificar nuestras compras”.

 

Debemos recordar que los residuos de un estropajo de aluminio son altamente tóxicos, los trozos adheridos a la cazuela son un peligro en la garganta de un comensal, o que las esponjas de mar son muy atractivas en cuanto a su forma, pero, con su sobre explotación las estamos esquilmando. En cuanto a las de plástico derivado del petróleo tienen una vida muy larga en los vertederos y quemarlas genera gases de efecto invernadero. Una solución puede estar en los cultivos terrestres, las alfombras de esparto, las bolsas de papel reciclado, las decoraciones de papel mache…

La “Luffa” es un género con siete especies de plantas con flores pertenecientes a la familia Cucurbitaceae. Las plantas y sobre todo sus frutos son conocidos como pastes, estropajos o esponjas vegetales. Es el único género de la subtribu Luffinae. El nombre del género deriva del árabe لوف lufah. Son plantas trepadoras que se encuentran en cercados y sobre arboles, tropicales y subtropicales. El fruto de al menos dos especies, Luffa acutangula y Luffa aegyptiaca, se cultiva para ser cosechados y se come como un vegetal en Asia y África. Su popularidad en el uso doméstico nace desde que se comenzó a utilizarse para la elaboración de esponjas exfoliantes, pues son de alta calidad y brindan muy buenos resultados dermatológicos, y para lavar platos son una divinidad.

El estropajo vegetal viene ya limpio y listo para usar, pero podemos cultivarlo y procesarlo en casa: sembramos las semillas en primavera y esperamos que la planta crie las frutas, ya en invierno las frutas se secaran, cuando estén completamente secas las recogemos, descascaramos y guardamos las semillas para el siguiente año. Las esponjas resultantes tienen impurezas, las lavamos y sumergimos en agua con legía, para blanquear. Luego las secamos al sol y listo. Nota, también se pueden teñir de colores.

Por otro lado, los hosteleros estamos haciendo un gran trabajo usando productos de calidad y amables con el medio ambiente, como las verduras ecológicas, las frutas de temporada y NO de invernaderos, las carnes de ganadería en libertad, y mucho más. El rescate de antiguas recetas, con productos de bajo coste, las técnicas antiguas de cocción como los ceviches, marinados, salazones, desecados, ahumados, todas estas con ausencia de gasto energético no renovable. También ayuda, y mucho, los planes de ahorro en las empresas, la optimación del uso de los equipos, el reajuste de los horarios de servicio, el aprovechamiento de la luz solar en las zonas de servicio, la adaptación y uso de las energías renovables en los restaurantes y bares.

En los hogares tenemos una situación parecida a los restaurantes, tenemos que volver a cocinar y ser eficientes, de eso depende nuestra economía familiar, la vida tan veloz que llevamos hoy en día, nos inclinan a comprar constantemente comida preparada o enlatada. Empecemos por consumir materiales reciclables, por comprar productos de cercanía, los productos de temporada, planificar nuestras compras y cocinar con prudencia de no desperdiciar. Por lo pronto, lavar los platos con esponja vegetal, puede ser el primer paso.

*Cocinero profesional y formador

 

“Una solución puede estar en los cultivos terrestres, las alfombras de esparto, las bolsas de papel reciclado, las decoraciones de papel mache…”