A pesar de que los viajes más memorables suelen ser los que se hacen hacia lugares lejanos y exóticos, una tarde de agradables sensaciones puede ser una experiencia que nos haga viajar tan lejos como la imaginación nos lo permita.

 

“Son estas explosiones de sensaciones las que generan pequeños viajes dentro de la intimidad de una velada”.

 

Todo comienza con la preparación de un ambiente acogedor, perfumado con la presencia romántica de unas velas aromáticas de Aromaria. Además de coquetas, estas velas crean un espacio íntimo y acogedor, y con la colección de sus seductores perfumes se le da vida y una personalidad propia a cada espacio. Se puede escoger entre aromas como lavanda, té blanco, ámbar divino, rosas, y otros únicos e irrepetibles como Holy forest, smokey flame, fig dream y Riviera et moi. Estas velas son fabricadas de forma artesanal en Grasse, Francia, y además de llenar el ambiente con sus fragancias cautivantes, relajan el cuerpo y llenan de paz al corazón.

El sonido del descorche de una botella y el borde de cristal de una copa, son parte del camino de que nos produce una segregación de endorfinas, las traviesas hormonas que se encargan de generar las emociones placenteras y la felicidad. El oído y los sentidos se estimulan con el descorche del vino Luigi Bosca Malbec, y con el borboteo que se genera al servirlo en la copa Riedel, que por su forma y perfecta transparencia, nos permite admirar su color rojo intenso y sus aromas definidos de frutos rojos, especias y pimienta negra.

Al catar este delicioso vino argentino, pone a prueba nuestra capacidad de encontrar en nuestra memoria los aromas de la uva malbec que ya conocemos, y que Luigi Bosca lleva a su máxima expresión: es un vino fragante y delicado como un amor que ha durado muchos veranos, coqueto en copa con sus tonos violáceos de frutos de ciruelas, moras y arándanos. Su paso por barrica de roble le regala su porte clásico y elegante, destacando las notas de vainilla y café.  Su paso amable por boca  deja un final largo y persistente, digno de quien sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

Cargado de la misma pasión que sentimos por dentro, a la copa hay que asirla con delicadeza, disfrutar lentamente los matices que nos regala del vino, para luego llevarla a los labios y mojarlos con el éxtasis de sus sensaciones. Los tonos brillantes del vino nos invitan a saborearlos lentamente, a descubrir cada matiz, a captar cada detalle, a formar nuevos recuerdos envueltos en un concierto de aromas que envuelven los sentidos.

Son estas explosiones de sensaciones las que generan pequeños viajes dentro de la intimidad de una velada, que nos llevan hasta el terruño donde crecieron las uvas del vino que nos produce cosquilleos, hasta Austria, donde se diseñan y fabrican las copas Riedel, y que nos hacen formar en nuestra imaginación lugares lejanos y fabulosos sin tener que estar presentes físicamente en ellos.

W. aromaria.mx

W. luigibosca.com.ar

W. casabeard.com

“El oído y los sentidos se estimulan con el descorche del vino Luigi Bosca Malbec”.