Entre el sol, el mar y la fina arena blanca de la Riviera Maya se encuentra el paraíso. Un oasis inmerso en una plantación de cocos de 200 acres, con una playa privilegiada y un mar cuyos colores varían entre azul turquesa y verde esmeralda, Belmond Maroma Resort & Spa es la encarnación terrenal de la fantasía que nos llega a la mente cuando pensamos en el edén.

“Alineado con las estrellas, este espacio crea un flujo de energía positiva, ofreciendo un gran rango de servicios basados en técnicas antiguas de curación maya”.

 

Belmond Maroma Resort & Spa es uno de mis grandes consentidos, en el que encuentro todos los placeres de la vida en un solo lugar. En su diseño se capturó la esencia del concepto de lujo, el misticismo y la tradición local, lejos del bullicio de las calles de la ciudad, inmerso en la selva majestuosa y con la playa cristalina brillando como un espejo ondulado.

Desde las amplias terrazas de las magníficas suites del Belmond Maroma se ven a olas acariciar gentilmente, casi con ternura, a la blanca arena de la playa. Este es un lugar donde el tiempo se detiene, suspendido en el caluroso aire del Caribe, estático y en perfecta armonía.

Fue construido por el arquitecto de la Ciudad de México José Luis Moreno, un especialista en el diseño de restaurantes y pequeños hoteles, e inaugurado en 1995.

Moreno visitó la zona por primera vez en 1976, cuando Cancún tenía pocos hoteles y una terminal de aeropuerto con techo de paja. Primero construyó un hogar para él y luego otro que planeaba vender. En 1988, un huracán destruyó la segunda casa y decidió reconstruirla como hotel.

El hotel está construido con materiales locales, como palma, bambú y piedra extraída en Mérida (la antigua capital hispana de Yucatán). Los edificios de dos o tres pisos están salpicados en la porción frente a la playa de 25 acres de la propiedad de 500 acres, unidas por senderos de piedra a través de la jungla.

Las comidas son memorables, algunas son de fiesta con barbacoa en la playa, otras, de tipo gourmet bajo la luz romántica de las velas, algunas más íntimas en la terraza privada de la habitación, con las estrellas como fondo y el romper de las olas como música de compañía. Desde las especialidades regionales, pasando por el su menú contemporáneo mexicano de El Sol, botanas tradicionales en La Cantina, o hasta degustaciones de mezcal, cerveza artesanal y tequila en Freddy’s Bar, la oferta gastronómica es tan fresca y perfecta como el hotel.

La relajación, la paz y el placer son gran parte de la increíble experiencia de viajar y reflexionar. Es por esto que el mundo de los spas, del ‘wellness’, ha crecido tanto en los últimos años, haciendo énfasis en la importancia de la relación que tenemos con nuestro cuerpo y nuestra mente.

Esta delicada relación es explorada a fondo en el maravilloso Kinan Spa, en Belmond Maroma Resort & Spa, en la Riviera Maya. Este Spa fue construido tomando en cuenta los principios de la geometría maya. Alineado con las estrellas, este espacio crea un flujo de energía positiva, ofreciendo un gran rango de servicios basados en técnicas antiguas de curación maya.

La suave danza de las ramas de las palmeras que se mecen en la brisa del mar marcan la puta para un ritmo de vida desatado a la realidad, donde las horas y los días fluyen dulcemente, envolviéndoos en mundos de paz y relajación perfecta.

“Belmond Maroma Resort & Spa es uno de mis grandes consentidos, en el que encuentro todos los placeres de la vida en un solo lugar”.