Ubicada casi a medio camino entre Beijing y Xi’an, la ciudad amurallada de Pingyao, en la provincia de Shanxi en el norte de China, es una de las únicas dos ciudades antiguas en este maravilloso país que se han conservado a la perfección. El casco antiguo de Pingyao suele considerarse la mejor ciudad amurallada de China y figura en muchas listas de las mejores ciudades amuralladas del mundo.

 

“Con una estructura arquitectónica bien conservada y un servicio de atención al detalle, Jing’s Residence es una joya escondida en la antigua ciudad amurallada de Pingyao, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO”.

Con una historia que se remonta 2,700 años atrás, Pingyao alberga parte de la arquitectura tradicional mejor conservada en China y en su mayoría se erige como lo fue durante sus apogeos en las últimas dinastías Ming y Qing. Ha sido catalogado desde 1997 como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pingyao fue en su momento una ciudad mercantil prospera, y fue aquí que se fundó el primer banco de China, el cual todavía podemos visitar e imaginar su antigua gloria.

Esta ciudad antigua es hogar a sin fin de edificios importantes, sitios y ruinas antiguas. Rodeada por un muro de seis kilómetros, con seis puertas principales y 72 torres, y hogar de unos 40,000 residentes, la ciudad está salpicada de estructuras históricas, templos, tiendas y reliquias culturales.

Por muchos años, esta joya histórica se encontraba fuera del radar turístico, pero hoy en día podemos disfrutar de la bella Pingyao desde un hermoso hotel boutique: Jing’s Residence.

Idealmente situado en el corazón de la ciudad vieja, este pequeño hotel boutique abarca una serie de pabellones de ladrillo gris construidos alrededor de un conjunto de cuatro patios en el estilo arquitectónico auténtico del norte de China.

Jing’s Residence es un acogedor hotel boutique de 19 habitaciones ubicado en una mansión de la era Ming renovada. Los cuatro patios y sus pabellones de ladrillo gris circundantes están construidos en el estilo arquitectónico típico del norte de China. Construido hace 260 años por un adinerado comerciante de seda de la dinastía Qing, cada una de las habitaciones y suites han sido meticulosamente renovadas y reflejan el carácter único de la residencia.

Con la ayuda de un arquitecto de renombre mundial, Jing, el propietario, ha creado un lugar de excepcional belleza y elegancia. Se hicieron grandes esfuerzos para mantener el espíritu original del complejo: El trabajo se realizó con la ayuda de artesanos locales que entendían las técnicas tradicionales. La madera, los ladrillos y los azulejos usados –todos fáciles encontrar en Pingyao– fueron utilizados para mantener la estructura original.

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Cenar en Jing’s Residence es toda una experiencia. Vale la pena explorar la excepcional cocina provincial de Shanxi, basada en una variada cultura de noodles. Un antiguo refrán de Shanxi dice que una bola de masa se puede convertir en cientos de diferentes tipos de noodles. La provincia cuenta con no menos de 260 variedades de noodles y hay más de 30 métodos diferentes para preparar este plato. Pingyao también es famosa por su carne tradicional y su vinagre.

Jing’s Residence es miembro de ‘Secret Retreats’, esta increíble asociación de hoteles enfocada en experiencias únicas en el continente asiático. Los fundadores de Secret Retreats, Bruno Ferret y Stéphane Junca, tienen años de experiencia entre ellos en la gestión, el desarrollo y la comercialización de hoteles de lujo y operaciones turísticas en Asia. Al hacerlo, se dieron cuenta de que, aunque las grandes cadenas de hoteles de lujo dominan el mercado, muchas de ellas carecen de la autenticidad y la individualidad que tantos viajeros modernos buscamos hoy en día.

“Pingyao se convirtió en una ciudad famosa por la película del director chino Zhang Yimou, Raise the Red Lantern. Con una antigüedad de 2.700 años, Pingyao es una de las últimas ciudades amuralladas de China, y Jing’s residence, ubicada en un siheyuan (casa patio) restaurado de la dinastía Qing, es el primera verdadero hotel de lujo en esta bella ciduad”.