En la edición de Relish the Heritage festival 2018 en JW Marriot Los Cabos Beach Resort & Spa, celebramos durante un fin de semana la herencia gastronómica de esta zona, con maridajes hechos con cervezas artesanales, vinos mexicanos, mezcal y presentaciones de música en vivo.

 

“Todas las actividades y servicios de este increíble hotel tienen un objetivo en común: mimarnos”.

 

Este festival es una conmemoración al buen comer que nos dan las artes culinarias, al buen beber y a la máxima hospitalidad que se encuentra en Los Cabos, además de que en esta ocasión se rindió tributo a Oaxaca, cuya cocina es patrimonio de la humanidad.

El hotel es el lugar ideal donde se mezclan el romance, la comodidad y la máxima expresión artística. Es un paraíso cuya moderna arquitectura contrasta con el paisaje del desierto, el Mar de Cortés y el Océano Pacifico, además de ser punto de convergencia de las tradiciones locales y las más finas atenciones. Durante el festival se ofreció un atractivo programa culinario y musical, con la idea de celebrar la gran herencia de Los Cabos y los sabores de Oaxaca con platillos preparados a la leña y nuevas propuestas de cocina de autor.

La experiencia Relish the Heritage inició el viernes 26 de enero con la Celebración al Estilo Baja: de la granja y del mar a la mesa. Durante esta noche disfrutamos de una deliciosa cena en Nak Grill & Bar, preparada por el Chef Ejecutivo Pablo Hildebrando, maridadas con cerveza artesanal Baja Brewing y mezcal Montelobos de Oaxaca. La noche fue amenizada por la música en vivo de la Banda Internacional Doo Wap.

 

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El sábado, la noche empezó con el menú de Café des Artistes, que fue maridado con los vinos de Valle de Guadalupe, Mariatinto, vinos Coahuila y Casa Madero en el P’yote Rooftoop Bar, donde se tienen bellas vistas al Mar de Cortés. El reconocido Thierry Blouet  junto con su invitado, el chef José Manuel Baños de Pitiona Oaxaca, sirvieron un espectacular menú de seis tiempos con creaciones únicas. Thierry es el chef y propietario de Café des Artistes, y ha impreso su sello en cada uno de sus detalles, convirtiéndolo en un culto al arte del buen comer mediante su menú, decoración y atención del personal.
Después de la cena, la noche siguió bajo un cielo estrellado y la música de Fabiola Ruano y la banda Santa Elena, con ritmos pop, jazz, swing y folk. La banda de estilo retro fusiona elementos actuales, secuencias, samples y elementos visuales para convertir la noche en una experiencia mágica.

A lo largo de la semana, pudimos disfrutar de una serie de encantadoras actividades que fueron diseñadas según nuestros deseos, desde el tour de avistamiento de las ballenas, o un divertido picnic con Thierry Blouet y José Manuel Baños en el Huerto orgánico Tiki. Todas las actividades y servicios de este increíble hotel tienen un objetivo en común: mimarnos. Sus espacios bañados de sol y rodeados de un ambiente despejado, nos hacen sentir más conectados con la naturaleza, simplemente felices por disfrutar de su playa con el toque especial de su elegancia.

 

“El hotel es el lugar ideal donde se mezclan el romance, la comodidad y la máxima expresión artística”.