Dentro de una reescritura dinámica de los espacios históricos de la Ciudad de México, surge Domingo Santo, un hotel boutique de exclusiva definición asentado precisamente en los reductos centenarios de una de las plazas principales del primer cuadro capitalino, la Plaza de Santo Domingo.

El inmueble que tradicionalmente ha albergado en sus portales a los escribientes, redactores de cartas tanto familiares como oficiales, al igual que gestores en la impresión de tesis académicas y otros documentos, hoy es también el espacio de un moderno albergue de lujo, con una atractiva cafetería en su exterior, para beneplácito de transeúntes y gente de las oficinas de la zona, incluyendo la Secretaría de Educación Pública (SEP), situada justo enfrente de los portales y del cercano edificio de la Antigua Escuela de Medicina, cuya administración corresponde a la UNAM; además de un soberbio restaurante situado justamente en la terraza del hotel y dirigido por el chef Erick Acevedo.

 

“Nuestra cocina es una propuesta fresca, dinámica, marcada por los sabores de la temporada y la inspiración de las raíces de México”: Erick Acevedo

 

La Plaza de Santo Domingo guarda un especial significado en la historia de la Ciudad de México. Además de la imponente iglesia, relucen los edificios ancestrales que forman parte de su significado como área pública, de confluencia y convivencia de diversos segmentos de la sociedad mexicana a través del tiempo.

“En los últimos años, muchos espacios de la Plaza y áreas aledañas han tenido una importante recuperación, cobrando un nuevo significado en la definición turística y de servicios de este sector”, explica Kevin Tapia Morales, director de Garamante, empresa asesora en el desarrollo del concepto gastronómico de Domingo Santo.

Con acceso también por la calle República de Cuba, Domingo Santo ocupa un área que anteriormente correspondió a talleres de imprentas. “Con casi cinco siglos de historia, la plaza de Santo Domingo es una hermosa muestra de arquitectura colonial; fue construida durante el siglo XVI como parte de la infraestructura religiosa de aquella época. Se piensa que la plaza está ubicada sobre lo que fue el palacio del palacio del tlatoani mexica Cuauhtémoc y que en la época prehispánica seguramente fue un espacio abierto con jardines y estanques.

“El desarrollo de hotel fue un trabajo muy delicado, dado que se trata de un inmueble histórico y por lo tanto hubo muchas restricciones en cuanto a la realización del nuevo proyecto. A lo largo del proceso tuvimos que resolver diversas limitaciones y contratiempos en cuanto a la intervención de diversas zonas y elementos arquitectónicos; pero el resultado ha sido muy satisfactorio, utilizando materiales que realzan el espíritu de la obra original, además de que expresan una visión contemporánea de pureza de formas y sustentabilidad”, dice Víctor Romero, responsable de la formalización arquitectónica de Domingo Santo.

Subraya que las nueve habitaciones de Domingo Santo han conservado el contexto arquitectónico original, que envuelve a los huéspedes en su magia e historia, sin pasar por alto el signo distintivo del confort y el estilo. Sus espacios interiores están definidos con mobiliario minimalista y detalles decorativos artesanales, representativos de la grandeza de la cultura mexicana. Un estética depurada y un ambiente de relajación y privacía van de la mano con la funcionalidad de las instalaciones y el espléndido servicio.

 

GALERIA

 

Con relación al restaurante Terraza, Erick Acevedo resalta que es un gran esfuerzo por brindar la expresión de una cocina con identidad y carácter en una zona emergente en el mapa de la gastronomía capitalina. Son sabores frescos y directos, con una traza de imaginación que lleve al comensal a un descubrimiento, pero sin perder nunca la raíz y la esencia de la cocina mexicana, sus ingredientes y sus técnicas.

“En esta terraza no solo eres un expectador de la gran Plaza de Santo Domingo, eres parte de ella, dada la integración que hay con todo el ambiente del lugar. Es una propuesta que hemos desarrollado con mucha precisión, pensando precisamente en convertirlo en un punto de encuentro único y de goce gastronómico”, subraya Tapia.

“Mi máxima inspiración es la cocina mexicana, en torno a ella desarrollo una serie de platillos que son un renocimiento a nuestros orígenes, a nuestra historia, y por supuesto a ese gran acervo de ingredientes que han sido la base de una culinaria que ha sorprendido a propios y extraños; siempre llena de sutilezas y detalles, con matices y sorpresas que la han posicionado con una de las grandes expresiones culturales de la humanidad.

“Nuestra cocina es una propuesta fresca, dinámica, marcada por los sabores de la temporada y la inspiración de las raíces de México, con la presencia de maíz con elemento motor de una evocación de las cocinas tradicionales, pero también con acentos modernos y el juego de las especias, las hierbas, los aromas de campo; con productos de mar y tierra que refuerzan nuestra identidad y abren un panorama de experiencias sensoriales”, advierte Erick Acevedo.

 

DOMINGO SANTO HOTEL BOUTIQUE

D. República de Cuba 96, col. Centro 06000 CDMX

T. 55 5130.3099

W. domingosanto.com

 

“El desarrollo de hotel fue un trabajo muy delicado, dado que se trata de un inmueble histórico y por lo tanto hubo muchas restricciones en cuanto a la realización del nuevo proyecto”.