Es un gusto tener amigos, pero más cuando son gente que han tenido vidas interesantes y fructíferas.  Así fue como el pasado 1 de noviembre  celebramos entre amigos, buena comida y vinos españoles y montón de historias el cumpleaños número 80 de Juan Bautista Pérez del Blanco.

Juan adoptó a México como su segundo hogar hace 64 años cuando él apenas contaba con 16 años. A pesar de la distancia, sigue llevando en su corazón y en su pensamiento a Barniedo, en León España, tierra a la que viaje con frecuencia. Amigo, empresario, importador de vinos españoles en México, distribuidor de hierros y aceros en este país y presidente de la Asociación Leonesa de Castilla y León en México DF, Juan celebró a lo grande en el ruedo de la Monumental Plaza de Toros México, la más grande del país y la de mayor aforo del mundo.

Con un clima perfecto, los 43 metros de diámetro del ruedo fueron el escenario de la misa, comida y gran festejo. Juan se reunió con sus amigos de la infancia, los de la vida, los de la fiesta, y los amigos de sus amigos para celebrar la vida. Desde la una hasta las diez de la noche y entre el sol y la sombra de diversos puestos, el fresco vientecillo soplaba mientras caía la tarde, sintiéndose más intenso que en el resto de la ciudad por su diseño con un hundimiento de 20 metros al nivel del suelo.

 

Desde su inauguración en 1946 con la corrida de Manolete y Silverio Pérez, la plaza se convirtió en uno de los sueños de Juan Bautista quien añoraba ser novillero. En este día especial y gracias a sus hijos, se hizo realidad su sueño de estar en el ruedo soñado, aunque no toreando pero sí  comiendo riquísimo y rodeado de la familia y los mejores amigos. A pesar de ser una obra colosal, la Plaza México fue construida en tan sólo 180 días con el esfuerzo de diez mil trabajadores, y fue anunciada como la única construcción en el mundo que puede competir con el Coliseo de Roma.

En su faceta empresarial, la Cava de Juan es la forma en la que comparte los sabores de su tierra natal en su tierra de corazón. Con una gran variedad de vinos tintos, rosados, espumosos, blancos, verdes, de autor y ecológicos, licores como brandy, anís, orujo y mezcal, productos finos como jamones y embutidos, además de cavas, vasos, accesorios y hasta un innovador escanciador para vino y sidra.

Con un corazón tan grande, Juan pidió como único regalo que se hicieran donaciones a su nombre a la Sociedad de Beneficencia Española I.A.P. en México, que desde hace años brinda ayuda altruista y sin fines de lucro a los españoles de escasos recursos, a sus hijos y nietos que residan en el país.