DIA 1

Es un largo camino escarpado sobre la costa del Mediterráneo desde Salerno hasta el Castello di Serragiumenta en Altomonte, provincia de Cosenza. Las colinas, ahora rocosas, ahora boscosas, desfilan en despeñadero sobre el azul profundo que enciende el sol del atardecer.
En el tren, un hombre mayor con ropa del trabajo de campo, la piel curtida y mestiza típica de estas tierras, selecciona canciones viejas en su celular y las oye sin auriculares. De pronto es ‘Cheek to cheek’ por Tony Bennett. De pronto es ‘Madreselvas en flor’, por Libertad Lamarque. No se puede entender cabalmente el tango, ni los barrios del sur de Buenos Aires, si no se deambula por la Italia emigrante. Pétrea, hipnótica y escasa Italia, cuna de toda nostalgia. Sangre de nuestra sangre.

 

DIA 2

Son cerca de cincuenta kilómetros desde la estación Paola hasta el castillo. Valerio me espera para trasladarme. Él siempre vivió por aquí, en estas colinas que por tramos parecen las laderas labradas de la Quinta Región, en Chile. Y por otros se vuelven la zigzagueante ruta boscosa de la Cuesta del Indio en Tafí del Valle, Argentina; con todo, la lluvia finita y las nubes bajas. A veces parece Tandil, aunque es muy difícil imaginar Tandil sin esa pampa única, infinita que lo abraza. Tirana y caprichosa pampa como el escote de una bella soprano de ópera que es a la vez nuestra bendición y nuestro karma.
Valerio conduce y parla un italiano que apenas comprendo. Y él no entiende ni jota de español ni inglés, así que estamos casi siempre repitiendo las pocas palabras que mutuamente nos comprendemos.
Así y todo me anoticia que de camino pasamos por la ciudad universitaria de Calabria. Con 28.687 estudiantes matriculados en 2016, la UNICAL es de las más grandes que hay en Europa.
Salimos de la autopista y el camino secundario que conduce hasta el hotel parece un montaje cinematográfico para una comedia romántica. Es perfecto.
La lluvia. Los charcos en el asfalto estrecho. Los olivos estrechando el paso mientras escalamos suavemente la colina que derrama parcelas de frutales, viñedos, y olivares por los lados hasta alcanzar el camino de piedra calzada que nos deja directo en la puerta de entrada del Castello di Serragiumenta.

 

DIA 3

Castello di Serragiumenta. A las 6.51 de la mañana amaneció hoy en Altomonte, provincia de Cosenza. Ayer llovió y ciertamente hoy las cosas se ven diferentes bajo el sol.
Aquí va otra pequeña galería de fotos de esta hacienda vitivinícola y olivícola de 450 acres en el corazón montañoso de la Calabria.

La #focaccia ripiena calabrese se prepara a partir de un pan similar al de la pizza media masa argentina, pero más compacto. Puede contener rellenos diversos, en este caso es bondiola casera, lechuga, tomate y #caciocavallo, un queso típico de la Calabria hecho con una mezcla de leche de vaca, oveja y cabra.

 

«¿Para cuando los #confites?»

¿Alguna vez oíste ésta frase?
En Argentina, esta expresión adopta un carácter metafórico y representa una forma de presión social para que un noviazgo se formalice en matrimonio y agrande la familia.
La frase tiene su origen en las fiestas de boda del sur de Italia, donde es una tradición que sigue hasta hoy incluir copones de cristal llenos de confites en los esponsales.
Esta noche habrá un festejo de matrimonio en el Castello di Serragiumenta y los confites se aseguraron desde temprano sobre la mesa central como cábala para atraer la abundancia a la pareja que iniciará aquí su vida familiar.
#SoLovely  <3

 

GALERIA